Blanco amable y chapuzón salvaje en San Juan

Fotografías, Estrella Muti

Un paseo por su pequeño y bello casco histórico y un chapuzón salvaje en el Charco de la Laja hacen del barrio de San Juan, en el Norte de Tenerife, un rincón de curiosa visita

En la entrada del pueblo, en ocasiones, no hace falta preguntar. A iniciativa propia, algún vecino se dirige al viajero o viajera que ha llegado a la Villa de San Juan de la Rambla para preguntarle si está buscando el Charco de la Laja. Si las condiciones del mar no son favorables para el baño, no es extraño escuchar la advertencia de un agricultor, que desde sus tierras exclama: “el mar está hoy muy malo”. O que una mujer que camina frente a la plaza se le dirija, en castellano claro está, para indicarle que ahí mismo tiene el casco histórico; y a todas estas el viajero aun no ha abierto la boca.

Mientras escucha las indicaciones de estos amables vecinos, el visitante se percata de que se encuentra en un rincón especial del norte de Tenerife que combina zona rural y costera. A un lado un espacio digno de recorrer, el casco histórico de San Juan de la Rambla, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1993, del que destacan la iglesia de San Juan Bautista, un buen número de viviendas representativas de la arquitectura del S. XVII, el conjunto del cementerio, balcones, plazas y callejones.

Unas cuantas calles más abajo el paseante hallará un sendero que va a dar al Charco de La Laja, una genialidad de la naturaleza para aquellos que gustan de darse un chapuzón en zona virgen. Una piscina natural acondicionada para el baño, donde es conveniente tomar las debidas precauciones frente al posible oleaje.

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San Juan, como le llaman los vecinos, es un pueblo de gente amable que, a partir de 2004 y durante varios años, vivió momentos convulsos, con protestas, manifestaciones y recursos ante la Justicia, cuando los regidores municipales decidieron pasar la capitalidad al barrio de San José, con el consiguiente traslado del ayuntamiento a esta otra zona del municipio. Algún vecino rehuye hablar del tema cuando se le pregunta, otro responde que ya forma parte del pasado y hay quien dice que este asunto aun no está zanjado.

A esta zona de San Juan de la Rambla llegan muchos extranjeros que visitan Tenerife en la temporada de invierno, atraídos por los variados senderos del municipio; sin embargo es inusual encontrar un solo turista en sus calles en un día primaveral. “En invierno vienen muchos turistas, fundamentalmente alemanes y nórdicos, para recorrer senderos como Risco las Pencas-Barranco de Ruiz o el Camino de los difuntos-Risco de Mazapé, y muchos de ellos acaban en el casco histórico”, apunta el concejal de Patrimonio, Marco Antonio Abreu. “No es un turismo masivo y nuestros visitantes están muy interesados en los senderos y el patrimonio”, subraya.

Algunas de las viviendas del casco histórico, como la Casa de los Bautista, tienen en la entrada un cartel informativo, en español e inglés, con indicaciones acerca de estas moradas del S. XVII. Unos carteles que, comenta el concejal, colocó hace años el Cabildo de Tenerife y se han ido deteriorando con el paso del tiempo. Uno de los referidos inmuebles tiene casi todos los días sus puertas abiertas, por lo que es muy probable que el turista curioso acabe subiendo las escaleras de madera de la Casa de los Hernández, donde durante años su amable propietaria, Carmina Hernández, ha mostrado orgullosa los rincones de su vivienda.

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No todas las casas históricas lucen un aspecto saludable, en algunas de ellas es visible el mal estado de conservación, como la Casa de Oramas Cué, un inmueble de un gran valor patrimonial. El concejal apunta que el ayuntamiento ha entrado en contacto con la familia, a la que le ha manifestado su disposición de adquirirla para convertirla en un albergue rural, “pero habría que llegar a un acuerdo económico con sus propietarios, y todos sabemos que esto lleva su tiempo. También se ha requerido a la familia que, como mínimo, ponga en condiciones la fachada”.

Abreu indica que el Cicop (Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio) “se ha hecho eco de situaciones como esta, para intentar buscar entre todos una solución”. El interés de esta entidad por el casco histórico de San Juan de la Rambla es evidente, de hecho es sede para la isla de Tenerife de la Red de Centros Históricos de Canarias desde el pasado mes de julio. Además, el pasado año el Cicop celebró en este municipio su XVI simposio, que contó con la asistencia de técnicos de distintos países, Portugal, Méjico, y Argentina, además de la Península, “que destacaron el valor patrimonial de su conjunto histórico”, dice Abreu.

“La protección del casco histórico debe ser un trabajo de todos, en el que estan involucrados el ayuntamiento y el Cicop, con la colaboración de la Universidad de La Laguna, el Cabildo, el Obispado, y las asociaciones vecinales”. Se trata de “aunar esfuerzos” para proteger y enriquecer el patrimonio de este rincón especial del norte de Tenerife.

 

 

 

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AUGC denuncia carencia de medios en el rescate de montaña

Fotografía, Pedro Millán

Cinco son los helicópteros que realizan las distintas funciones del servicio aéreo de la Guardia Civil en Canarias, entre ellas el rescate de montaña, en unas islas donde los senderistas y deportistas han ido en aumento en las últimas décadas, con el consiguiente incremento de las incidencias en espacios como el Teide. Ninguno de estos cinco aparatos tiene instalada la grúa, un elemento que aporta más seguridad a las tareas de rescate, afirma la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que denuncia carencias del servicio aéreo.

El motivo de que los cinco helicópteros de la Guardia Civil, que en Canarias tiene dos bases, en Fuerteventura y Tenerife, no tengan incorporada la grúa es que no han pasado las revisiones por falta de presupuesto y han quedado inutilizadas, señala AUGC. “Nos parece llamativo que se dejen de usar unos medios que están a disposición del personal solamente porque no hay dinero para el mantenimiento”, apunta Juan Fernández, secretario general de AUGC en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Fernández explica que, aunque la grúa “no es un elemento fundamental” para el rescate de personas, de hecho el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) lo lleva a cabo sin ella, “es una opción más para aquellos que realizan el servicio, porque cuantas más opciones tengan más seguros vuelan”, subraya, pues la ausencia de este elemento en los helicópteros obliga a los pilotos a acercarse lo máximo posible al objetivo para facilitar la labor de los rescatadores.

AUGC afirma que el problema en el servicio aéreo de la Guardia Civil radica en la falta de medios materiales, “porque se empieza a quedar obsoleto, no pasa las revisiones y las unidades empiezan a sufrir carencias”. Los agentes padecen también la falta de inversión por parte de la Dirección General de la Guardia Civil, indica, pues los helicópteros no disponen de cámaras infrarrojas y no hay conexión a Internet en las bases aéreas, “un elemento fundamental para poder visionar los planes de vuelo o la meteorología, que subsana el personal conectándose a la red a través de sus propios teléfonos móviles”, apunta Fernández.

La Guardia Civil dispone en Canarias de cinco helicópteros. Uno de ellos se encuentra en Madrid en revisión, los otros se ubican en la base aérea de Los Rodeos (Tenerife), Fuerteventura y Mauritania, mientras que el quinto rota entre las distintas unidades, señala AUGC. La asociación mayoritaria de los trabajadores de la Guardia Civil pone el énfasis en la “antigüedad” de estos aparatos (modelo B 105), del año 81 aproximadamente.

 

 

 

Más de 16.000 personas han visitado el Palmetum de Santa Cruz, en su día un vertedero y hoy un jardín botánico

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Más de 16.000 personas visitan en seis meses el espacio consagrado a las palmeras en la capital tinerfeña, un espacio ajardinado sobre una montaña artificial que cubre lo que antes sólo eran montones de escombros y basura.  

El jardín botánico Palmetum ha recibido, desde su inauguración el pasado mes de enero y hasta finales del mes de junio, la visita de más de 16.000 personas, de los que 6.312 son turistas y 9.638 residentes canarios. Pegado a la costa, frente al Recinto Ferial y junto al Auditorio, este espacio de Santa Cruz de Tenerife, dedicado especialmente a las palmeras, como su nombre indica, no es un jardín botánico cualquiera, pues se erige sobre una montaña artificial que cubre lo que antiguamente era un vertedero.

Un proyecto ejecutado durante décadas ha servido para reconvertir una zona degradada  en un espacio natural que puede visitar todo el viajero que llega a la capital tinerfeña. Antes de que comenzara a ejecutarse el proyecto del Palmetum, a este sitio cubierto por toneladas de tierra se le conocía como la montaña de Lazareto, que alcanza una altura de 42 metros. Fue antiguamente, y hasta 1983, un vertedero de basura que entonces quedaba en las afueras de la ciudad, pero que con el crecimiento urbanístico al final quedó dentro de ella.

El Palmetum es un proyecto del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para reconvertir una zona degradada en un espacio natural, con la colaboración de diversas entidades e instituciones del mundo en la obtención de semillas de centenares de especies vegetales. En sus 12 hectáreas de extensión, y a excepción de un espacio que está aun por habilitar, se pueden ver árboles, plantas y una amplia colección de palmeras de todo el mundo.

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Es la única zona ajardinada sobre una montaña en la costa de la ciudad y desde sus miradores se pueden contemplar unas vistas fabulosas al mar y a la ciudad. Para acceder hay que abonar 4 euros, 1,50 los residentes canarios. Este verano ha ampliado su verano habitual y está abierto desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la tarde.

Lo primero que encuentra el visitante es un edificio de entrada, dotado con un ascensor para acceder a la montaña y una rampa desde la que se vislumbra que allá arriba debe ser excepcional la panorámica de la ciudad. Al frente el Recinto Ferial, a la izquierda la industria de refino, y a la derecha la ciudad con el Auditorio de Tenerife y la cordillera de Anaga como telón de fondo.

El Palmetum, donde se cultivan más de 70 especies amenazada de extinción, está distribuido en diversas secciones biogeográficas dedicadas a África, América Central, Australia, Sudamérica y Filipinas, entre otros lugares del mundo, y uno de los lugares más atractivos de este singular espacio donde las primeras semillas se plantaron en 1995, es el octógeno. Se trata de un espacio abierto al cielo y sombreado con muros de forma octogonal, donde se encuentran las plantas delicadas y donde la principal atracción son las palmeras trepadoras.

Curiosa es también la zona del lago de Madagascar, llamada así porque toda la vegetación tiene su origen en esa isla. Destacan en ese entorno los árboles que salen directamente del agua con raíces en forma de zancos, son los mangles.

A lo largo del recorrido por el Palmetum el visitante dispone de algunos rincones para descansar o simplemente admirar cómodamente la naturaleza de este singular espacio, que también cuenta con varios miradores desde donde se contempla la ciudad y el mar, adornados con barandillas de madera inicialmente y sustituidas en algún caso por barandas metálicas, después de que las destrozaran unos vándalos que se colaron de noche al recinto cerrado en horario cerrado al público. Por reparar queda también una de las cascadas que se derrumbó de las varias con que cuenta el Palmetum.

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El ayuntamiento quiere hacer de este espacio un atractivo más para Santa Cruz, llamado a generar, con el tiempo, un mayor volumen de turismo. El Palmetum, que es una realidad después de más de dos décadas y de superar algunas vicisitudes, con parones incluidos, se financió con fondos de la Unión Europea y las aportaciones del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Tenerife, así como del Estado, que contribuyó en la reparación de los desperfectos y la pérdida de un importante número de plantas que causó la tormenta tropical ‘Delta’ en 2005. En total, se invirtieron aproximadamente 10 millones de euros para reconvertir una montaña de escombros y basura en el espacio natural que es hoy en día y donde abundan las palmeras.

 

 

 

 

Festival de las tecnologías, ellos son los ‘teleperos’

 

Tenerife Lan Party reúne durante seis días a una multitud de jóvenes aficionados a los videojuegos, Internet, las redes sociales e innovación llegados de toda España para asistir a un festival tecnológico que nadie quiere perderse

A las 10 de la mañana ‘el gallo metalero’ y su música a través de la megafonía avisa a los que han pasado la noche en el Recinto Ferial que comienza la jornada y que se abren las puertas un día más. Afuera una multitud de jóvenes hace cola para entrar en el que se ha convertido en uno de los eventos tecnológicos más importantes del país, Tenerife Lan Party, y ellos son los ‘teleperos’.

Un total de 2.000 entradas se agotaron en minutos cuando se pusieron a la venta para este evento organizado por el Cabildo de Tenerife, en colaboración con Innova 7, que a pocos días de comenzar tuvo 33 millones de impactos en redes sociales, según la organización. Tenerife Lan Party se celebró entre el 15 y el 20 de julio y se ha superado una vez más pues en esta edición contó con una velocidad de conexión a Internet de 30 gigas, la mayor de las que ha habido hasta ahora en un evento de tales características.

Lan Party es un atractivo para los jóvenes aficionados a los videojuegos, la electrónica, la tecnología y las redes sociales, que se zambullen durante casi una semana en el ordenador para descargar juegos y series, participar en los diferentes concursos y competiciones, o asistir a los talleres y charlas; para hacerlo posible, la organización desplegó más de 150 kilómetros de cable. Además, edición tras edición, se ha convertido en punto de reunión de grupos de amigos que aprovechan este entorno para encontrarse, una vez más, en el ambiente que más les gusta y entre ordenadores.

José Yeray González Mucke viene solo de Mogán, Gran Canaria, para encontrarse con un grupo de jóvenes con los que hizo amistad en la edición de 2011; desde entonces no ha faltado ningún año. Este joven canario-alemán, que se mueve divertido por el Recinto Ferial acompañado de un peluche de alpaca que adquirió en Hamburgo, se considera friki y le gusta ese término, “siempre y cuando no sea utilizado en tono despectivo”, dice.

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Muchos de los asistentes a Lan Party acuden cada día al Recinto Ferial, pero otros, que llegan de distintos lugares de Tenerife, de otras islas, como José Yeray, o de la Península, pasan las noches en las casetas de campaña, en la zona de descanso habilitada por la organización, previo pago de 15 euros. Pero también hay quien ya ha pagado 45 euros por la entrada y quiere ahorrarse ese gasto, así que pasa la noche en el recinto durmiendo en colchonetas debajo de las mesas de los ordenadores. De esta forma no se pierden ni un minuto de lo que consideran “una gran experiencia”.

“Desde el martes hemos dormido cuatro horas por día; nos acostamos sobre las seis de la mañana para levantarnos a las diez, cuando nos despierta el gallo metalero”, dice Sara Padrón, una joven de Santa Cruz que asiste por primera vez con grupo de ocho amigas y amigos a este evento, y al que volverá el año próximo pues dice estar encantada.  Sus compañeros Raúl Medina y Omar Caballero, también de Tenerife, relatan que es “un lujo” tener Internet a gran velocidad. “He descargado la última temporada de Juego de Tronos, de 10 capítulos, en tres minutos”, señala Omar, que viene cada año desde La Laguna.

En otro lado del Recinto Ferial, y dentro del espacio habilitado para el público, pasean cuatro amigos de Gran Canaria. Son las hermanas Desi y Guaci Jiménez, que desde hace cinco años viajan a Tenerife desde Maspalomas. Este sábado van ataviadas con la ropa de los personajes de Juego de Tronos, en el que competirán unas horas después, mientras que Andrea López y Dani Artiles, de Vecindario y Telde, muestran divertidos sus ropas de Wally. Los cuatro llegaron ayer a la isla, se hospedan en un hotel cercano al Recinto Ferial y coinciden en la “magnífica” organización de Tenerife Lan Party.

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El grupo de amigos de Marta Rodríguez y Andrés Lorenzo ha hecho un descanso y, alejados de los ordenadores, juegan un rato a las cartas. “Lan Party es súper divertido, se nos ha pasado la semana muy rápido y ya tengo ganas de que llegue el año que viene para volver”, comenta esta joven, asidua al karaoke que la organización montó en una de las terrazas del Recinto Ferial y donde casi siempre hay cola para salir a cantar.

Algunos jóvenes, como Leo y Raúl, vienen de más lejos. Estos participantes, procedentes de Asturias, se muestran entusiasmados con la experiencia que acaba mañana. Este es su primer año y dicen que piensan repetir.

Muy cerca de ellos se encuentran Jonay y Rafa, de Los Realejos y La Laguna, jugando a Fifa 14 mientras hacen un descanso. Ellos forman parte del grupo de personas que atienden al público en los stands de empresas y entidades que participan en Tenerife Lan Party, en este caso en el espacio sobre robótica educativa de la Universidad de La Laguna. Cuentan que es la primera vez que asisten y que no será la última.

Es esta zona abierta al público e independiente de la gran sala de ordenadores por la que pasaron, en la última edición, en torno a 38.000 personas. Este año ha tenido como novedades TLP Kids, un espacio dedicado al uso de la tecnología para niños y adolescentes; TLP Startups, donde empresas innovadores exponen sus desarrollos, o TLP Media, un lugar de reflexión sobre comunicación y tecnología.

La presencia de numeroso público, además de los participantes, el entusiasmo y el ambiente que se respiraba en el Recinto Ferial de la capital tinerfeña, hacen presagiar que Tenerife Lan Party ha cubierto este año sin duda las expectativas, convirtiéndose una vez más en un gran festival sobre las tecnologías.

 

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    ‘La condición mágica de las Islas’ en la mirada de Óscar Domínguez

     

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      Fotografía de Jaime Bravo

     

    La exposición ‘Óscar Domínguez: entre el mito y el sueño’ reúne en el TEA una colección de óleos, decalcomanías, dibujos, objetos, libros y fotografías del gran pintor surrealista nacido en Tacoronte 

    Una composición con una de las obras del artista en la misma entrada de la sala, ‘La mujer sobre el diván’, intenta llamar la atención del público, al que avisa de que ésta no es una exposición cualquiera ni es una exposición tradicional. ‘Óscar Dóminguez: entre el mito y el sueño’ se puede contemplar en TEA Tenerife Espacio de las Artes, en Santa Cruz de Tenerife, donde residentes y visitantes pueden admirar en su recorrido el trabajo del pintor tinerfeño, impregnado de las formas caprichosas que adopta la naturaleza de Canarias y que algunos surrealistas como André Bretón, precursor del movimiento, llamaron “la condición mágica de las Islas”.

     La exposición de TEA sobre el pintor nacido en Tacoronte (Tenerife 1906-París 1957) y un gran ilustrados en la época de la Gaceta del Arte, se sustenta en diversos recursos expositivos, óleos, decalcomanías, dibujos, objetos, libros y fotografías, huyendo en su presentación y distribución de la fórmula tradicional de una exposición, por cuanto supondría, en opinión del comisario de la muestra, Isidro Hernández, “una traición” a este creador subversivo, excesivo y de renovación constante.

    También se han colocado varios sifones en lugares estratégicos de la sala, “que tienen que ver con la liberación de impulsos incontrolados del subconsciente, como buscaba el surrealismo”, comenta Hernández, y que aparecen en la obra de Domínguez, Los sifones, 1938.  

    4Se trata de una selección de las obras que ha adquirido el Cabildo de Tenerife en los últimos 20 años para intentar completar todas las etapas del artista, incluye algunas piezas en préstamo y es una de las colecciones “más importantes”, junto a la del Museo Reina Sofía y el coleccionista Daniel Filipacchi, de las que existen de este artista canario, “el tercer nombre que España da a la pintura surrealista junto a Joan Miró y Salvador Dalí”, añade.  

    La primera sala está dedicada a la etapa inicial de Domínguez, en la que están muy presentes las imágenes dobles, “en las que un objeto es lo que es pero también es otra cosa”, y su  periodo de influencia daliniana, de principios de los años 30, “donde los elementos se derriten y se confunden con el paisaje, y que tienen mucho que ver con la manera en la que la naturaleza de Canarias, el magma y la geología, han condicionado el paisaje”, indica el comisario de la muestra.

    Jaime Bravo

     “Los surrealistas que lo conocieron en París decían que Domínguez era un surrealista natural”, explica Hernández, “la lluvia horizontal, el mar de nubes, las playas de arena negra, la corona forestal, todas estas condiciones que para los habitantes de la Isla forman parte de la normalidad, para un extranjero como Bretón era algo extraño y surrealista, y Domínguez está imbuido de toda esa naturaleza”. Incluso cuando abandona Tenerife para vivir en París, en 1936, añade, “la Isla y su paisaje está siempre presente en su obra a través de elementos como el drago”, hasta que, en 1957, y con 51 años, se quita la vida.

    Esta primera sala incluye también algunas fotos relevantes, como la de la primera exposición internacional surrealista, en 1935, en la que Domínguez hizo de intermediario, y que tuvo lugar en Santa Cruz de Tenerife con la participación y la visita, entre otros, de Bretón y Jaqueline Lamba.  

    Una segunda sala está dedicada al objeto surrealista y cuenta con una de sus obras más importantes, Ouverture o París, 1936, un reloj de bolsillo dentro de un latón perforado con abrelatas, en la que el artista “trata de quitarle al objeto su vida utilitaria y cotidiana para dotarle de una función poética”, apunta el conservador de TEA, además de algunas obras sobre decalcomanía, “un juego con tinta que inventó Domínguez en su búsqueda de plasmar sin pensar y al azar una suerte de discursos incontrolados”La siguiente sala reúne otra serie de etapas del pintor, la cósmica, representada por Los platillos volantes, y la picasiana, “y todo gira en torno a una obra muy importante en la trayectoria del artista, la del autorretrato Tête de taureau, en la que el autor juega con la muerte, como en muchas de sus obras”.

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    Jaime Bravo

    En otro de los espacios de la exposición el público puede conocer algo más de Óscar Domínguez gracias a la proyección de un extracto de un documental sobre el perfil del personaje, con la participación de críticos de arte internacionales como Brian Morris. Una última sala, donde los visitantes ven a un Óscar Domínguez sonriente, recrea el taller del artista, su etapa del triple trazo, y la última etapa de su obra, “fascinado por las azoteas de París”, hasta que fallece el 31 de diciembre de 1957. “Esa noche lo esperan a cenar y al no llegar lo mandan a buscar pero lo encuentran sin vida. Por el día elegido y por que antes había enviado cartas de felicitación a sus amigos, creo que fue la última carcajada del artista”.

    Un artista con diversas facetas, “Domínguez es muchos pintores a la vez, él mismo dijo en muchas ocasiones, ‘he vuelto a cambiar mi forma de pintar’. Siempre se está reinventando y nunca encuentra la forma definitiva de su pintura, es un personaje enormemente insatisfecho”, apunta este experto en arte. 

    La exposición temporal de Domínguez permanecerá abierta durante meses en el TEA, espacio ubicado en el casco antiguo de la capital tinerfeña, y con el que Tenerife se incorporó a los circuitos culturales europeos desde que abrió en octubre de 2008, con diversas salas de exposiciones en su interior, una gran biblioteca y el Centro de Fotografía Isla de Tenerife. Son miles de personas las que visitan al año este espacio cultural; en 2013 el número de visitantes ascendió a 249.061, en su inmensa mayoría residentes y usuarios de la moderna biblioteca.

    http://atcpress.com/2014/07/05/la-condicion-magica-de-las-islas-en-la-mirada-de-oscar-dominguez/

     

      

     

     

    La espera impaciente del pueblo costero de Jover

    Fotografía de Estrella Muti

     Jover es un pequeño núcleeo costero situado en el noroeste de Tenerife, dentro del término municipal de La Laguna y en un entorno natural de roca negra de gran belleza. Puedes leer mi reportaje publicado en ATCPres Canaria con fotografías de Estrella Muti

    http://atcpress.com/2014/07/02/la-espera-impaciente-del-pueblo-costero-de-jover/

    Un viaje con lupa al encanto de los bosques de Anaga

    Un grupo de jóvenes idea un conjunto de rutas personalizadas y especializadas sobre temas científicos en el excepcional Parque Rural de Anaga, un extenso espacio de un gran valor paisajístico y ecológico en la isla de Tenerife

     

    Fotografía de Estrella Muti

    Fotografía de Estrella Muti

    Imaginen recorrer uno de los senderos del Parque Rural de Anaga con lupa, para disfrutar de este excepcional paraje al mínimo detalle, dentro de una experiencia especializada en la observación, a menor escala, del bosque. Se trata de una ruta circular, sencilla y apta para todo tipo de público, que comienza en la zona de La Ensillada y se adentra, a través de un sendero, en la frondosa arboleda de este agreste y extenso espacio de más de 14.000 hectáreas, situado en el extremo nororiental de la isla de Tenerife, y de un gran valor paisajístico y ecológico.

     A través de este sendero, y gracias a su lupa, el visitante descubrirá cada mínimo detalle de las maravillosas especies de flora que alberga este paraje, situado en los municipios de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna y Tegueste, y en el que habitan un total de 195 especies, de las que más de un centenar son endemismos canarios. En su recorrido, el visitante puede encontrar desde el Aderno o Saquitero, el Bequeque de Monte, la Magarza Chica y el Çabezón de Taganana, entre muchas otras especies.

    La ruta por este sendero de 6 km tiene un nivel de dificultad baja y una duración de 5 horas y 30 minutos, aproximadamente, con varias paradas para que el turista pueda observar detenidamente lo que encuentra a su paso. Esta ruta especializada por Anaga es el producto estrella y una de las cuatro experiencias ideadas por un grupo de estudiantes de Turismo de la Universidad de La Laguna (ULL), a la que han denominado ‘Un mundo a menor escala’.

    El trabajo de Karen Barrios, Hugo Padrón, Mariangel Mujica, Vania Peñate (los cuatro en las imágenes), Samantha Hernández y Nathalie Mohr, basado en el diseño y comercialización de rutas personalizadas y especializadas en temas científicos, recibió el premio al mejor proyecto emprendedor por parte de la Cátedra de Turismo CajaCanarias-Ashotel-ULL, por su carácter innovador y por poner en valor los elementos patrimoniales de este entorno natural con una oferta diferenciada.

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    Magnifyng experience es el resultado de un trabajo que tenían que hacer estos estudiantes del Grado en Turismo para la asignatura de Promoción de Productos y Destinos Turísticos. En su estudio preliminar indican que el perfil del turista ha evolucionado, quiere vivir nuevas experiencias, involucrándose en mayor medida en el destino, motivo por el que cada vez están más de moda los productos con un matiz educativo, que no son solo de relax, sino que incitan al turista a implicarse y aprender sobre el lugar que visita.

    Los estudiantes subrayan que la mayoría de las empresas ofrecen un producto turístico enfocado a un turismo de naturaleza “típico”, ofreciendo rutas de medio día o día entero, de grupos grandes, con transporte, comida y guía turístico, dando una explicación en general del medio natural. Por esa razón observan la necesidad de ofrecer “un producto especializado y único para un turista más exigente”.

    El proyecto de estos jóvenes incluye otras tres experiencias en Anaga, un lugar que cuenta con numerosos elementos naturales, patrimoniales y culturales. Un tesoro a tus pies consiste en una ruta basada en la observación y aprendizaje sobre la variedad de setas y hongos que existen en el Parque Rural, advirtiendo a los visitantes que “no se puede coger todo cuanto cae en sus manos, por respeto al entorno, especialmente en zonas protegidas de Anaga que son reductos de vegetación milenarios”, señalan.

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    Anaga legendaria propone un recorrido por la historia de las personas y los pueblos que existen en la zona, entre otros San Andrés, Vueltas de Taganana y Casas de la Cumbre; y la cuarta experiencia, Vuela por Anaga, se desarrolla en el sendero Afur-Taganana y se centra en el avistamiento de aves, dada la presencia de numerosas aves marinas y rapaces -como la pardela cenicienta, la pardela chica, el gavilán o el búho chico- que se encuentran en este entorno natural.

    El grupo de jóvenes ha visitado en diversas ocasiones Anaga, pues el Parque Rural, comentan, es el lugar donde se desarrollan muchas de las visitas organizadas por el profesor de Geografía, Vicente Zapata, en la asignatura de Interpretación del Patrimonio Geográfico, y forman parte de una generación a la que el profesorado anima y enseña a ver el turismo desde perspectivas diferentes. “Insisten en romper esquemas, ampliar horizontes y planificar el turismo desde otras opciones y alternativas distintas al turismo de sol y playa”, señalan al respecto.

    Con esta propuesta, “queremos que el turista aprenda de una forma dinámica y entretenida mientras disfruta del entorno sin prisas, y que sienta al mismo tiempo que está haciendo un turismo responsable”, apuntan. El proyecto fue presentado en la segunda Feria del Talento Emprendedor que celebró en mayo la Universidad de La Laguna, junto a otros 48 proyectos  de grupos de alumnos de diferentes grados, y donde estos chicos se llevaron uno de los 10 premios al talento y la creatividad, en este caso en el ámbito turístico.