Blanco amable y chapuzón salvaje en San Juan

Fotografías, Estrella Muti

Un paseo por su pequeño y bello casco histórico y un chapuzón salvaje en el Charco de la Laja hacen del barrio de San Juan, en el Norte de Tenerife, un rincón de curiosa visita

En la entrada del pueblo, en ocasiones, no hace falta preguntar. A iniciativa propia, algún vecino se dirige al viajero o viajera que ha llegado a la Villa de San Juan de la Rambla para preguntarle si está buscando el Charco de la Laja. Si las condiciones del mar no son favorables para el baño, no es extraño escuchar la advertencia de un agricultor, que desde sus tierras exclama: “el mar está hoy muy malo”. O que una mujer que camina frente a la plaza se le dirija, en castellano claro está, para indicarle que ahí mismo tiene el casco histórico; y a todas estas el viajero aun no ha abierto la boca.

Mientras escucha las indicaciones de estos amables vecinos, el visitante se percata de que se encuentra en un rincón especial del norte de Tenerife que combina zona rural y costera. A un lado un espacio digno de recorrer, el casco histórico de San Juan de la Rambla, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1993, del que destacan la iglesia de San Juan Bautista, un buen número de viviendas representativas de la arquitectura del S. XVII, el conjunto del cementerio, balcones, plazas y callejones.

Unas cuantas calles más abajo el paseante hallará un sendero que va a dar al Charco de La Laja, una genialidad de la naturaleza para aquellos que gustan de darse un chapuzón en zona virgen. Una piscina natural acondicionada para el baño, donde es conveniente tomar las debidas precauciones frente al posible oleaje.

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San Juan, como le llaman los vecinos, es un pueblo de gente amable que, a partir de 2004 y durante varios años, vivió momentos convulsos, con protestas, manifestaciones y recursos ante la Justicia, cuando los regidores municipales decidieron pasar la capitalidad al barrio de San José, con el consiguiente traslado del ayuntamiento a esta otra zona del municipio. Algún vecino rehuye hablar del tema cuando se le pregunta, otro responde que ya forma parte del pasado y hay quien dice que este asunto aun no está zanjado.

A esta zona de San Juan de la Rambla llegan muchos extranjeros que visitan Tenerife en la temporada de invierno, atraídos por los variados senderos del municipio; sin embargo es inusual encontrar un solo turista en sus calles en un día primaveral. “En invierno vienen muchos turistas, fundamentalmente alemanes y nórdicos, para recorrer senderos como Risco las Pencas-Barranco de Ruiz o el Camino de los difuntos-Risco de Mazapé, y muchos de ellos acaban en el casco histórico”, apunta el concejal de Patrimonio, Marco Antonio Abreu. “No es un turismo masivo y nuestros visitantes están muy interesados en los senderos y el patrimonio”, subraya.

Algunas de las viviendas del casco histórico, como la Casa de los Bautista, tienen en la entrada un cartel informativo, en español e inglés, con indicaciones acerca de estas moradas del S. XVII. Unos carteles que, comenta el concejal, colocó hace años el Cabildo de Tenerife y se han ido deteriorando con el paso del tiempo. Uno de los referidos inmuebles tiene casi todos los días sus puertas abiertas, por lo que es muy probable que el turista curioso acabe subiendo las escaleras de madera de la Casa de los Hernández, donde durante años su amable propietaria, Carmina Hernández, ha mostrado orgullosa los rincones de su vivienda.

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No todas las casas históricas lucen un aspecto saludable, en algunas de ellas es visible el mal estado de conservación, como la Casa de Oramas Cué, un inmueble de un gran valor patrimonial. El concejal apunta que el ayuntamiento ha entrado en contacto con la familia, a la que le ha manifestado su disposición de adquirirla para convertirla en un albergue rural, “pero habría que llegar a un acuerdo económico con sus propietarios, y todos sabemos que esto lleva su tiempo. También se ha requerido a la familia que, como mínimo, ponga en condiciones la fachada”.

Abreu indica que el Cicop (Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio) “se ha hecho eco de situaciones como esta, para intentar buscar entre todos una solución”. El interés de esta entidad por el casco histórico de San Juan de la Rambla es evidente, de hecho es sede para la isla de Tenerife de la Red de Centros Históricos de Canarias desde el pasado mes de julio. Además, el pasado año el Cicop celebró en este municipio su XVI simposio, que contó con la asistencia de técnicos de distintos países, Portugal, Méjico, y Argentina, además de la Península, “que destacaron el valor patrimonial de su conjunto histórico”, dice Abreu.

“La protección del casco histórico debe ser un trabajo de todos, en el que estan involucrados el ayuntamiento y el Cicop, con la colaboración de la Universidad de La Laguna, el Cabildo, el Obispado, y las asociaciones vecinales”. Se trata de “aunar esfuerzos” para proteger y enriquecer el patrimonio de este rincón especial del norte de Tenerife.

 

 

 

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